Desde entonces, he participado en diversas presentaciones durante mi etapa escolar, compartiendo escenario con mis compañeros y fortaleciendo mis habilidades artísticas. Considero que la danza es una actividad que me brinda felicidad, alegría y entretenimiento, además de ser una forma de expresión que conecta con las emociones. Existen muchos géneros y ritmos que aún deseo aprender y explorar.
Actualmente, formo parte de la Academia de Artes en Danza, la cual me ha brindado la oportunidad de potenciar mis habilidades y adquirir conocimientos culturales. Esta experiencia ha sido una fuente constante de inspiración para continuar con mi proceso de aprendizaje y crecimiento en el baile. Gracias a esta formación, he logrado participar en distintas presentaciones a nivel local y nacional, pero sobre todo he conectado profundamente con la cultura andina, una riqueza llena de tradiciones, historia y simbolismo. A través de la danza, he aprendido cómo sus movimientos, vestuarios y ritmos transmiten costumbres ancestrales, identidad y el vínculo con la naturaleza y la comunidad, lo cual ha enriquecido significativamente mi visión artística.
A futuro, me gustaría formar mi propia agrupación, donde pueda enseñar a personas de todas las edades, desde niños hasta adultos, compartiendo los conocimientos que he adquirido a lo largo de mi trayectoria. Asimismo, invito a los jóvenes a involucrarse en la danza, ya que es una forma dinámica y social de hacer ejercicio, que contribuye al fortalecimiento de huesos y músculos, mejora el equilibrio y permite una valiosa expresión emocional, además de ser una herramienta para preservar y difundir nuestra cultura.